Yoga para personas mayores: Suave, eficaz y accesible.

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Yoga: ¿Por qué para personas mayores?

En mis años de experiencia como instructora de yoga, lamentablemente todavía veo con demasiada frecuencia que la gente piensa que el yoga es solo para personas jóvenes y ágiles. "Soy demasiado mayor", "estoy demasiado rígido" o "tengo demasiadas dolencias" son frases que escucho con regularidad. Pero lo que demuestro una y otra vez en la práctica es que el yoga, y especialmente una forma adaptada, es increíblemente valioso para las personas mayores. No es tanto la postura lo que cuenta, sino la intención y la adaptación a tu cuerpo único.

Al igual que ofrecemos conjuntos de ropa de yoga que brindan comodidad y soporte para cada movimiento, adaptamos la práctica de yoga a las necesidades individuales. Los beneficios que veo en mis alumnos mayores son enormes y a menudo perceptibles de inmediato. Va mucho más allá de la simple flexibilidad física; afecta a todos los aspectos del bienestar.

Vitalidad física y equilibrio

Uno de los beneficios más concretos que observo es la mejora del equilibrio. Esto es crucial para las personas mayores, ya que una caída puede tener consecuencias graves. A través de ejercicios como la Postura del Árbol (Vrksasana), que a menudo realizamos primero con el apoyo de una pared o una silla, veo que la estabilidad de mis alumnos aumenta considerablemente. Empezamos poco a poco, con el pie plano sobre el tobillo, y vamos aumentando gradualmente. No se trata de perfección, sino de la conciencia de tu centro de gravedad.

Además, el yoga ayuda enormemente a fortalecer los músculos y las articulaciones, sin el alto impacto de otros deportes. Pensemos en secuencias suaves en las que nos centramos en abrir las caderas y fortalecer los músculos de la espalda, lo que a menudo conduce a menos dolor y una mejor postura. Lo que suelo ver es que los movimientos ligeros y específicos estimulan la circulación y generan líquido sinovial, lo que reduce la rigidez. Mucha de la ropa de yoga Hey Honey está diseñada para apoyar de manera óptima esta libertad de movimiento.

Los ejercicios de respiración, o Pranayama, también son una parte esencial. Muchos principiantes, y ciertamente las personas mayores, a menudo respiran de manera superficial. Al practicar la respiración abdominal consciente, aumentas la capacidad pulmonar, reduces el estrés y calmas el sistema nervioso. Esto tiene un efecto positivo directo en los niveles de energía y la calidad del sueño.

Paz mental y agudeza cognitiva

Además de los beneficios físicos, mis alumnos también experimentan una profunda paz mental. El enfoque en la respiración y la ejecución de las posturas ayuda a calmar el flujo de pensamientos. Un error común entre los principiantes es que están demasiado en su cabeza y se preocupan por cómo se ve una postura, en lugar de sentir lo que hace. Siempre animo a dejar de lado ese pensamiento competitivo y a escuchar al propio cuerpo. Este componente de mindfulness puede mejorar la función cognitiva, como la concentración y la memoria.

La interacción social en una clase grupal tampoco debe subestimarse. Practicar juntos, intercambiar consejos y reír crea un sentido de pertenencia. A menudo veo que la clase de yoga se convierte en un punto culminante semanal, lo que contribuye al bienestar general y combate la soledad.

Yoga para todos, independientemente de la edad o la experiencia

Ya seas un principiante absoluto en el yoga o tengas experiencia previa en otras formas de movimiento, el yoga es accesible. Al igual que el yoga prenatal se centra en las necesidades específicas de las futuras madres, adaptamos el yoga para personas mayores al contexto físico único. Utilizamos herramientas como sillas, bloques, correas y mantas para que cada postura sea cómoda y efectiva. No hay una forma 'correcta' de hacer yoga, solo tu forma. Lo más importante es que te atrevas a dar el paso y experimentes los beneficios por ti mismo.

Descubriendo posturas suaves

Como instructora de yoga, a menudo veo que las personas, especialmente las mayores o los principiantes, se muestran reacias a comenzar con el yoga. A veces existe una imagen de posturas acrobáticas y complicadas. Pero en la práctica, el yoga es sumamente accesible, especialmente cuando nos centramos en posturas suaves y de apoyo. Mi experiencia me dice que esta es la clave para una práctica sostenible y placentera. No se trata de qué tan profundo llegas en una postura, sino de cómo entras en ella y qué obtienes de ella para tu cuerpo y mente.

Los fundamentos de una práctica suave

Lo que siempre les digo a mis alumnos primero es que escuchar a su cuerpo es la prioridad número uno. Esto no es una competencia de fitness; es un diálogo contigo mismo. Un error común, incluso entre yoguis experimentados, es ignorar los pequeños dolores. En el yoga suave, y ciertamente para las personas mayores o durante el embarazo, esto es extra importante. Trabajamos con el cuerpo, no contra él. La respiración es tu mejor amiga y guía. Deja que tu respiración inicie y profundice el movimiento, sin forzar. ¡Y no olvides los accesorios! Una silla, bloques, un cojín o incluso una pared pueden ayudarte a encontrar comodidad y estabilidad en cada postura.

Posturas prácticas para mayor comodidad y fuerza

Veamos algunos ejemplos concretos que suelo utilizar en mis clases:

  • Gato-Vaca sentado (en una silla): Esto es fantástico para la movilidad de la columna vertebral sin cargar las rodillas o las caderas. Siéntate erguido en una silla, con los pies apoyados en el suelo. Inhala y empuja el pecho hacia adelante, los hombros hacia atrás (Vaca). Exhala y redondea la espalda, con la barbilla hacia el pecho (Gato). Repite esto con calma. Lo que suelo ver es que la gente se mueve demasiado rápido; tómate tu tiempo, siente cada vértebra.
  • Torsión en silla: Una forma suave de rotar la columna vertebral. Mantente sentado, inhala y alarga la espalda. Exhala y gira suavemente hacia la derecha, sujetando el respaldo de tu silla. Inhala en el centro y exhala hacia el otro lado. Céntrate en la longitud de tu espalda, no en cuánto puedes girar. Un conjunto de ropa de yoga cómodo garantiza que puedas moverte libremente sin que la ropa te estorbe durante estas rotaciones.
  • Guerrero II adaptado: ¡Sí, incluso un Guerrero II puede ser suave! Ponte de lado a una pared. Coloca el pie trasero paralelo a la pared, el pie delantero apuntando hacia adelante. Dobla la rodilla delantera, mientras colocas las manos en la pared para apoyarte. Estira los brazos, como en un Guerrero II clásico, pero usa la pared para mantener el equilibrio. Esto te da la fuerza de la postura sin el miedo a caer. Una buena esterilla antideslizante, como las que encontrarás en la colección de yoga Hey Honey, también es una base excelente en este caso, si prefieres practicar sin pared.
  • Postura del Árbol con apoyo: El equilibrio es crucial, y la Postura del Árbol es perfecta para ello. Ponte al lado de una pared y coloca una mano ligeramente contra ella para apoyarte. Lleva la planta del otro pie contra el tobillo o la pantorrilla (evita la rodilla). Concéntrate en un punto fijo y respira tranquilamente. Esta adaptación hace que la postura sea menos intimidante y te ayuda a desarrollar gradualmente más estabilidad.
  • Savasana (Postura de relajación) con soporte: ¡La postura más subestimada! Acuéstate boca arriba. Coloca un cojín debajo de la cabeza y, si es necesario, una manta enrollada o un bolster debajo de las rodillas para aliviar la zona lumbar. Suéltalo todo. Esta relajación profunda es esencial para integrar los beneficios de tu práctica. Noto que mucha gente se salta esto, pero es aquí donde ocurre la magia de la recuperación y la aceptación. Para una relajación óptima, realmente te recomiendo invertir en buenos accesorios, como bolsters cómodos o esterillas con extra agarre, que encontrarás, por ejemplo, en la colección de yoga Hey Honey.

Lo hermoso de este enfoque suave es que reduce la barrera y permite que cualquier persona, independientemente de su edad o condición física, experimente los beneficios del yoga. Se trata de encontrar tu límite cómodo y explorarlo con respeto. Empieza poco a poco, ten paciencia y disfruta del viaje.

Aprender técnicas adaptadas

En mis años de experiencia como instructora de yoga, he aprendido una cosa muy clara: el yoga es para todos, pero no todas las posturas de yoga son para todos. Especialmente cuando hablamos de yoga para personas mayores, o incluso para principiantes de yoga, es esencial entender que 'adaptar' no es una debilidad, sino una forma inteligente y efectiva de cosechar los beneficios del yoga, independientemente de tu estado físico. Lo que suelo ver es que la gente piensa que 'debe' ser capaz de hacer ciertas posturas, cuando la verdadera fuerza del yoga reside en escuchar a tu propio cuerpo y encontrar la variante que funcione para ti.

Los fundamentos del yoga adaptado

¿Por qué es tan importante la adaptación? Simplemente porque los cuerpos cambian. La movilidad puede disminuir, las articulaciones pueden volverse más sensibles y el equilibrio puede ser un desafío. ¡Esto no significa que debas dejar el yoga! Al contrario, es una invitación a ser creativo y modificar las técnicas para que sean de apoyo y beneficiosas. En la práctica, esto suele comenzar con un enfoque en la estabilidad y la comodidad.

  • Yoga en silla: Esta es quizás la forma más accesible de yoga para personas mayores. La silla ofrece un apoyo seguro, lo que te permite realizar posturas que de otro modo podrían ser demasiado desafiantes. Piensa en un movimiento de gato-vaca sentado para movilizar la columna, torsiones para mantener la columna flexible, o incluso posturas de pie donde la silla sirve de apoyo para el equilibrio. Lo hermoso de esto es que los principios básicos del yoga (respiración, movimiento y conciencia) permanecen completamente intactos.
  • Uso de implementos (Props): Bloques, correas, mantas, cojines: estos son tus mejores amigos en el yoga adaptado. Un bloque de yoga puede, por ejemplo, acercar el suelo en una flexión hacia adelante, manteniendo la espalda recta y permitiéndote sentir el estiramiento sin forzar. Una correa ayuda a alcanzar los pies en posturas sentadas, lo que favorece la flexibilidad sin sobrecarga. Las mantas ofrecen comodidad y apoyo bajo las rodillas o las caderas. Se trata de adaptar la postura a tu cuerpo, en lugar de forzar tu cuerpo a una postura.
  • Enfoque en la respiración (Pranayama): Independientemente de tus limitaciones físicas, la respiración siempre es accesible. Los ejercicios de Pranayama ayudan a calmar la mente, reducir el estrés y aumentar la energía vital. Técnicas sencillas como la respiración abdominal profunda o la respiración en tres partes pueden practicarse en cualquier lugar y momento, y son increíblemente poderosas para el bienestar general.

Adaptación de posturas clásicas

Incluso las posturas de yoga clásicas pueden realizarse perfectamente con pequeñas adaptaciones. Toma, por ejemplo, el Saludo al Sol, una serie de movimientos fluidos. Para personas mayores o principiantes, un Saludo al Sol completo puede ser demasiado intenso. Lo que suelo proponer es un 'medio' Saludo al Sol, o una versión en la que las rodillas permanecen en el suelo en la postura de la tabla, o incluso un Saludo al Sol de pie con las manos en el asiento de la silla. Se trata de simplificar el movimiento sin perder la esencia. Para las posturas de equilibrio, como la Postura del Árbol, es muy normal usar la pared o una silla para obtener apoyo adicional. Esto da la confianza para explorar la postura sin miedo a caer.

Para poder moverse con comodidad y libertad, la ropa adecuada es esencial. Siempre recomiendo a mis alumnos buscar materiales que transpiren y se muevan con ellos, como la hermosa ropa de yoga de Hey Honey. Una buena ropa contribuye a tu enfoque y bienestar durante la clase. Piensa también en lo agradable que es tener un conjunto completo perfectamente coordinado, para que no tengas que preocuparte por pantalones que se bajan o tops que aprietan. Nuestros conjuntos de ropa de yoga son ideales para esto, ofrecen comodidad y soporte para cada movimiento y te ayudan a concentrarte plenamente en tu práctica.

El consejo más importante que puedo dar es escuchar siempre a tu cuerpo. No hay vergüenza en adaptar una postura; el único 'error' es ignorar las señales que tu cuerpo te da. Al adoptar técnicas adaptadas, abres la puerta a una práctica de yoga sostenible y placentera que promueve tu bienestar a largo plazo.

La seguridad es lo primero: Consejos

Como instructora de yoga apasionada, y alguien que ha enseñado durante años a diversos grupos, desde el principiante absoluto hasta el practicante más experimentado, y ciertamente también a nuestros participantes mayores, sé por experiencia cuán crucial es la seguridad. El yoga es hermoso e increíblemente beneficioso, pero especialmente a una edad avanzada, o si acabas de empezar, hay algunas cosas a las que debes prestar especial atención. El objetivo es hacerte más fuerte, más flexible y más consciente, no sufrir lesiones. Lo que suelo ver en la práctica es que la gente empieza con entusiasmo, pero a veces aún no conoce bien sus límites. Por lo tanto, profundicemos en cómo puedes practicar de manera segura y efectiva.

Escucha a tu cuerpo: Tu mejor guía

Esta es quizás la lección más importante que les doy a mis alumnos: escucha realmente a tu cuerpo. El yoga no es una competencia. No tienes que ser el más flexible de la sala, ni realizar perfectamente la postura más compleja. Un error común, especialmente entre los principiantes, es que confunden la sensación de un estiramiento profundo con dolor, o que se fuerzan a sí mismos en una postura. Siempre explico que un "buen" estiramiento es cómodamente intenso: sientes que algo está sucediendo, pero nunca debe ser agudo, punzante o incómodamente doloroso. Si experimentas ese tipo de dolor, retrocede inmediatamente, alivia la postura o sáltatela. Tu cuerpo te da señales valiosas; no las ignores.

Piensa en tu respiración. Si notas que estás aguantando la respiración, o que esta se vuelve superficial y agitada, es una señal de que estás yendo demasiado profundo. La respiración es tu ancla en cada postura. Manténla tranquila y fluida, así sabrás que te mueves dentro de tu límite seguro. Esto es especialmente relevante en posturas que requieren equilibrio o fuerza, como las posturas del Guerrero o la postura del árbol. Una respiración estable también te ayuda a mantenerte mentalmente estable.

Adaptaciones y accesorios: Tus amigos del yoga

In la práctica del yoga, trabajamos mucho con adaptaciones. No existe una postura única para todos. Ya sea que estés lidiando con articulaciones más rígidas, equilibrio reducido o afecciones específicas como artrosis u osteoporosis, siempre hay formas de hacer que una postura sea más segura y accesible. Siempre animo a mis alumnos a usar accesorios. Los bloques de yoga, las correas y las mantas no son para los débiles, sino para los practicantes inteligentes que respetan su cuerpo y quieren profundizar en la postura sin lesionarse. Un bloque debajo de las manos en el Perro Boca Abajo puede, por ejemplo, reducir la presión en las muñecas y mantener la espalda más recta. Una correa puede ayudar a obtener un mejor agarre en el pie en una flexión hacia adelante sentado, sin estirar demasiado los isquiotibiales.

Una silla es una herramienta fantástica para las personas mayores. A menudo uso la silla como apoyo para posturas de equilibrio, o para adaptar posturas sentadas si sentarse en la esterilla resulta difícil. Piensa en una variante de la postura del Guerrero II donde el respaldo de la silla sirve de apoyo, o un Saludo al Sol sentado. Se trata de que experimentes los beneficios de la postura, independientemente de la forma 'perfecta'. Y no olvides que la ropa cómoda también contribuye a la seguridad y al placer. Para un conjunto completo, cómodo y de apoyo, los conjuntos de ropa de yoga son ideales, ya que están diseñados específicamente para moverse contigo y no estorbarte. Si buscas comodidad y estilo, los artículos de Hey Honey Yoga suelen ser una excelente opción, debido a sus materiales de alta calidad que ofrecen una libertad de movimiento óptima.

Comunicación con tu instructor

Antes de comenzar una clase, es esencial informar a tu instructor sobre cualquier condición médica, lesiones recientes o limitaciones. Esto se aplica a todos, pero especialmente a las personas mayores. Ya sea una prótesis de cadera, presión arterial alta, mareos o osteoporosis, esta información permite al instructor ofrecerte adaptaciones específicas y vigilarte más de cerca. Solo puedo guiar de manera efectiva si sé lo que está sucediendo. Juntos nos aseguraremos de que tu experiencia de yoga sea segura, placentera y máximamente efectiva. Recuerda: el yoga es un viaje personal, y tu bienestar siempre es lo primero.

Los puntos específicos de atención pueden ser:

  • Osteoporosis: Evita las flexiones profundas hacia adelante desde una posición de pie y las torsiones fuertes que ejerzan presión sobre la columna vertebral. Céntrate en posturas de fortalecimiento y posturas que mejoren la postura.
  • Presión arterial alta: Ten cuidado con las inversiones (posturas en las que la cabeza está más baja que el corazón) y las posturas que comprimen el abdomen. Los ejercicios de respiración tranquilos y largos son aquí extra beneficiosos.
  • Problemas de equilibrio: Usa siempre una pared, una silla o un compañero para apoyo adicional en las posturas de equilibrio. Céntrate en enraizar firmemente los pies y activar los músculos centrales.

Al tomar en serio estos consejos, estableces una base sólida para una práctica de yoga segura y enriquecedora. ¡Disfruta del viaje!

Comenzar yoga en casa

Comenzar yoga en casa, especialmente si eres mayor o eres nuevo en el yoga, es una forma fantástica de experimentar los beneficios de esta disciplina a tu propio ritmo y comodidad. Lo que suelo ver en la práctica es que la gente se siente intimidada por las clases grupales, o que el tiempo de viaje es simplemente una barrera. En casa tienes esa libertad. Todo se trata de escuchar a tu cuerpo y crear un entorno seguro y acogedor. Para conjuntos de ropa de yoga cómodos y de apoyo, que garanticen tu libertad de movimiento, puedes mirar aquí.

La preparación adecuada

Antes de empezar, una buena preparación es esencial. Esto no tiene por qué ser complicado, pero unos pocos principios básicos marcan una gran diferencia para los principiantes de yoga. Elige un lugar tranquilo en casa donde no te interrumpan. Asegúrate de que haya suficiente espacio para estirar los brazos y las piernas sin chocar con nada. Una superficie blanda es importante; una esterilla de yoga es ideal para esto. Si no tienes una esterilla, una manta gruesa o una alfombra también pueden servir, pero una esterilla de yoga de calidad ofrece más agarre y amortiguación, lo cual es crucial para la estabilidad y la comodidad de tus articulaciones. Además de una esterilla, hay otros accesorios que suelo recomendar, especialmente para los mayores que practican yoga. Piensa en una silla resistente sin reposabrazos: es una herramienta indispensable para muchas posturas, especialmente en el yoga para personas mayores. Un cojín o una manta enrollada pueden ofrecer apoyo adicional bajo los isquiones o las rodillas. Y no olvides ropa de yoga cómoda que no limite tu libertad de movimiento. No es un desfile de moda, pero quieres poder moverte libremente.

Tus primeros pasos en la esterilla

Una vez que hayas configurado tu espacio, es hora de empezar. Comienza siempre con un breve calentamiento. Esto puede ser tan simple como girar suavemente el cuello, soltar los hombros y movilizar las muñecas y los tobillos. Lo que suelo ver es que los principiantes quieren lanzarse directamente a una postura, pero un buen calentamiento ayuda a prevenir lesiones y hace que tu cuerpo sea más flexible. Para los mayores que practican yoga, recomiendo comenzar con posturas de pie en las que posiblemente uses la pared o una silla para el equilibrio. La Postura de la Montaña (Tadasana) es un excelente punto de partida: ponte de pie erguido, con los pies a la anchura de las caderas, y siente cómo tu peso se distribuye uniformemente. Mete suavemente el ombligo y baja los hombros. Aquí aprendes la base de tu postura y la conexión con la respiración. Un error común es contener la respiración. Inhala profundamente por la nariz y exhala tranquilamente por la boca o la nariz. La respiración es tu ancla. Desde la Postura de la Montaña puedes pasar a la Postura de la Silla (Utkatasana) con la ayuda de una silla. Haz como si te fueras a sentar en una silla detrás de ti, pero baja los glúteos hasta justo por encima del asiento, o sujeta el asiento para mayor estabilidad. Esto fortalece tus piernas y el núcleo sin la carga completa. En la esterilla, la postura del Gato-Vaca (Marjaryasana-Bitilasana) es fantástica para la columna vertebral. Comienza a cuatro patas, inhala y arquea la espalda (Vaca), exhala y redondea la espalda (Gato). Adapta esto haciendo el movimiento más pequeño o haciendo el ejercicio sentado en una silla. Recuerda: no se trata de qué tan profundo puedas llegar, sino de qué tan conscientemente te mueves. Un consejo importante que siempre doy, y que también es común en el yoga prenatal (donde el enfoque también está en escuchar al cuerpo y adaptar las posturas), es: nunca fuerces. El dolor es una señal para detenerse o adaptarse. El yoga no es una competencia. Se trata de encontrar tus propios límites y acercarte a ellos con respeto. Termina siempre tu sesión acostado tranquilamente unos minutos (Savasana) o meditando sentado para integrar los efectos de los ejercicios.

Preguntas frecuentes

¿Es seguro el yoga para las personas mayores?

¡Sí, absolutamente! El yoga puede ser muy seguro y beneficioso para las personas mayores, siempre que los ejercicios se adapten a las capacidades individuales. Es importante escuchar a tu cuerpo y, si es posible, trabajar bajo la guía de un instructor calificado. Los estilos suaves como Hatha, Restaurativo o Yoga en Silla suelen ser ideales y reducen el riesgo de lesiones, al tiempo que maximizan los beneficios.

¿Qué beneficios ofrece el yoga específicamente para las personas mayores?

El yoga para personas mayores se centra en mejorar el equilibrio, la flexibilidad y la fuerza muscular, lo cual es esencial para prevenir caídas. Además, ayuda a reducir el estrés, mejorar la calidad del sueño y aliviar el dolor articular. También promueve la claridad mental y el bienestar general, haciendo que las personas mayores se sientan más en forma y vitales en su vida diaria.

Nunca he hecho yoga, ¿puedo empezar ahora?

¡Claro que sí! El yoga es accesible para todos, independientemente de la edad o la experiencia. Precisamente como principiante, puedes beneficiarte mucho del enfoque suave del yoga para personas mayores. Comienza con ejercicios básicos, posiblemente con accesorios como una silla o bloques. Un buen instructor puede guiarte y adaptar los ejercicios para que puedas empezar y progresar de forma segura y cómoda.

¿Qué estilos de yoga son más adecuados para personas mayores o principiantes?

Para personas mayores y principiantes, los estilos de yoga suaves son los más adecuados. Piensa en el Hatha yoga, que se centra en movimientos lentos y respiración. El yoga en silla es ideal para personas con movilidad limitada, ya que muchos ejercicios se realizan sentados. También el yoga Restaurativo, con mucho apoyo y enfoque en la relajación, es una excelente opción. Estos estilos minimizan la carga y maximizan la comodidad y el bienestar.

¿Con qué frecuencia y durante cuánto tiempo debo practicar yoga para ver resultados?

La consistencia es más importante que la intensidad. Intenta practicar yoga al menos dos o tres veces por semana durante 20-30 minutos. Incluso sesiones diarias más cortas de 10-15 minutos pueden aportar beneficios significativos. Notarás que el equilibrio, la flexibilidad y el bienestar general mejoran gradualmente. Escucha siempre a tu cuerpo y aumenta el ritmo con calma.

¿Necesito equipo especial para empezar con el yoga?

Para empezar no necesitas mucho. Se recomienda una esterilla cómoda para el agarre y la amortiguación. También es importante llevar ropa holgada y cómoda que permita libertad de movimiento. Opcionalmente, accesorios como bloques de yoga, una correa o una manta pueden ofrecer apoyo y hacer que los ejercicios sean más accesibles. Sin embargo, estos no son estrictamente necesarios para las primeras clases.

Tengo limitaciones físicas o problemas de salud, ¿puedo seguir haciendo yoga?

En muchos casos sí, pero consulta siempre primero con tu médico de cabecera o especialista. El yoga puede ayudar precisamente a aliviar los síntomas de afecciones como la artritis o el dolor de espalda, siempre que se realice correctamente. Un instructor de yoga experimentado puede adaptar los ejercicios a tus necesidades y limitaciones específicas, posiblemente con el uso de accesorios. La comunicación con tu instructor es crucial en este sentido.

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